1. Define el propósito
- ¿Es para energizar, consolar, celebrar, compartir?
- ¿Será individual, grupal, ritual, sorpresa?
2. Conoce a quienes van a merendar
- Edad, alergias, gustos, necesidades especiales.
- ¿Prefieren dulce, salado, tibio, crujiente?
3. Elige alimentos nutritivos y accesibles
- Combina 2 o 3 grupos: fruta, lácteo, cereal, proteína vegetal o animal.
- Prioriza lo local, lo de temporada, lo que respeta al planeta.
4. Cuida la presentación
- Usa servilletas de tela, frascos reutilizables, hojas de plátano.
- Añade un toque visual: forma de corazón, colores vivos, animalitos.
5. Incluye un gesto emocional
- Una nota, una canción, una ronda de gratitud.
- Que la merienda diga: “te veo, te cuido, te celebro”.
6. Organiza el momento
- Hora adecuada según la rutina (media mañana o tarde).
- Espacio cómodo, limpio, con tiempo suficiente para disfrutar.
7. Evalúa y adapta
- ¿Se sintieron bien? ¿Hubo conexión? ¿Qué mejorarías?
- Recoge ideas para la próxima merienda.
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